Haciendo un recuento de lo que he hecho en el año, leyendo publicaciones, borradores y repasando ideas casi olvidadas, me he dado cuenta de que he completado -en gran parte- lo que me había propuesto. Regresé a trabajar, salí de viaje, entré a estudiar y aprendí algo de fotografía digital (lo más básico), no he bajado ni un pobre kilo en todo el año, pero la gente me sigue diciendo que me veo más delgado (¿Cómo puede ser eso posible? No bajar pero adelgazar, ¿Dónde va todo ese peso que ya no se ve?), supongo que eso, de alguna forma, es un buen logro, he comido menos azúcar, he caminado mucho más que antes, conocí a personas entrañables, no he leído tanto como me gustaría.
Algo que he hecho este año -que al parecer me ha salido mucho mejor que el resto de las veces que lo he intentado- ha sido enamorarme, juro que esta vez fue accidental, juro también que es la mejor de todas, juro cuidarla en la salud y en la enfermed... A ver, espérense... Eso todavía no. Bueno, el punto aquí es que, al parecer -comprobado después de numerosos censos- es la única mujer en el mundo que no es posesiva, dramática, psicópata y aparte de todo, sabe perfectamente lo que quiere.
Esto fue algo que me propuse al ver la nimiedad de 2010 que me tocó. Decidí que este año sería uno de los mejores en mi vida y al parecer no me equivoqué. He dejado de hacer cosas importantes no solo para mí, sino para gente muy cercana, pero a pesar de eso, hoy puedo decirles que mi vida es mucho mejor que la que tenía hace un año, me siento tranquilo, feliz y tengo muchísimos planes que ya más adelante publicaré.
Escribidor, ensayista, literato, narrador, articulista, llámame cómo quieras, pero deja tu comentario
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domingo, 31 de julio de 2011
martes, 16 de noviembre de 2010
Viaje al pasado de un carácter en rebeldía
¿Cómo es tu pasado?
Doy por seguro que ésta es una de las preguntas con la respuesta más extensa en la vida de cualquier ser pensante, ¿Qué tan cierto es nuestro pasado si la memoria misma no es digna de confianza? Todos, con la
excepción claro de Funes el memorioso, tenemos el don de olvidar las cosas, y sí, me refiero a él cómo un regalo, por lo que a olvidar respecta.
El olvido, en parte, es esencial para la evolución personal, no podemos recordar las banalidades que la mayoría de nosotros enfrentamos día a día para llegar a tener cómo resultado, la persona que lee estas líneas, no así, con el recuerdo del primer beso, o esa sensación de ver a un amor perdido. Por otra parte, no podemos estar siempre anclados a un hecho pasado que nuestro instinto, por trámite de supervivencia, se niega a olvidar.
Si bien, el pasado es lo que ha dado forma a nuestro presente, es éste el responsable de ir construyendo un futuro, el pasado es difícil de superar, y es por eso que el tiempo siguiente tiene ese nombre: "presente" un regalo que se nos otorga, no para cambiar, y mucho menos olvidar (el pasado), sino para moldear el futuro, si queremos empezar a cambiar, tenemos que hacerlo no en el pasado, que es momentáneo, tampoco en el futuro que nos es desconocido, tiene que ser trabajo del presente, que es eterno.
Siempre, habrá algún momento en el que indudablemente vendrá a nuestra cabeza el "¿Si hubiera...?" hay quienes creen es de pendejos, yo, digo que no hay persona que no lo haya pensado, de hecho, hay personas que probablemente lo han pensado demasiado y han sufrido tanto con lo que se han imaginado, que prefieren decir "el hubiera es para pendejos" como una forma de protegerse, para no seguir atormentándose.
Nunca dejen que su pasado arruine su futuro.
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